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En mayo de 2005, con ocasión del 12 de mayo, Día Internacional de la Fibromialgia, del Síndrome de Fatiga Crónica y del Síndrome de Sensibilidad Química, se hizo público un manifiesto titulado Hagamos visible lo invisible, que iba dirigido al Ministerio de Sanidad. Han pasado casi tres años y siguen existiendo infinitas carencias en el ámbito de la Fibromialgia y del Síndrome de Fatiga Crónica, a pesar de ser enfermedades reconocidas en el marco del INSS y de haberse dado unos primeros pasos (intentos de tratamiento médico, algunas investigaciones, fuerte presencia asociacional, logro de unos compromisos básicos en Cataluña gracias a la presión de una Iniciativa Legislativa Popular firmada por más de 140.000 ciudadanos, …). Aún queda mucho camino por hacer. Los pacientes de Fibromialgia y Síndrome de Fatiga Crónica (en su mayoría mujeres), siguen siendo tratados en muchas consultas como enfermos psiquiátricos, y en ocasiones, aún hoy, se les acusa de estar fingiendo. (VER EL MANIFIESTO) |
En la entrevista que tuvo lugar el pasado día 15 en el programa Carne Cruda de Radio 3, oimos al Secretario General de Sanidad pedir la participación de las Comunidades Autónomas ante el SSQM.
Sin embargo, ya existen gestiones realizadas ante el parlamento catalán y la Generalitat Valenciana, sin ningún resultado.
Copia de la sesión en la que se debatió el SSQM en el Parlamento catalán:
EL SSQM en el Parlamento Catalán.pdf
Respuesta de la Generalitat Valenciana a las peticiones realizadas por CAVECOVA en relación con la FM, SFC y SSQM:
Respuesta Consellería Sanidad a petición reconocimiento SSQM.pdf
Estos documentos son sólo algunas demostraciones de las muchas iniciativas realizadas por enfermos y asociaciones, sin respuesta alguna por parte de la administración hasta ahora.
Tal y como os anunciamos el pasado martes, hoy en el programa de Radio 3 “Carne Cruda” ha tenido lugar un programa especial dedicado a la Sensibilidad Química Múltiple con la intervención de José Martínez Olmos, Secretario General de Sanidad, para hacerle partícipe de la situación que vivimos los enfermos de SQM en España.
El programa, dirigido y presentado por Javier Gallego, ha contado con la participación de Miguel Jara, periodista y autor de varios libros, entre ellos el recientemente publicado “La salud que viene. Nuevas enfermedades y el marketing del miedo”, el Dr. Pablo Arnold Llamosas, inmunólogo y el especialista en España que más años lleva trabajando con la Sensibilidad Química Múltiple, David Palma, marido de Eva Caballé, afectada de SQM en grado severo, autora del blog No Fun y del libro “Desaparecida. Una vida rota por la Sensibilidad Química Múltiple”, cuyo epílogo ha escrito David, y José Luís Aparicio, afectado de SQM que actualmente está luchando en los tribunales para el reconocimiento de su incapacidad.
José Martínez Olmos, Secretario General de Sanidad, se ha comprometido públicamente a recibir a las asociaciones de Sensibilidad Química Múltiple en un plazo de 10 a 20 días para trabajar con las reivindicaciones del colectivo. David y yo vamos a seguir muy de cerca el tema y vamos a informar puntualmente al (…)
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300 componentes tóxicos se acumulan en la sangre humana, según el CDC
Mónica L. Ferrado.
Las autoridades sanitarias de Estados Unidos han ampliado la lista de las sustancias de uso cotidiano que preocupan por su efecto contaminante sobre la población para incorporar 75 nuevos elementos. De esta forma ya son cerca de 300 los compuestos químicos bajo vigilancia por encontrarse presentes en los cuerpos de los ciudadanos procedentes de envases de productos alimenticios o mobiliario de oficina.
El bisfenol, un aditivo del plástico, está ya en el 90% de la población
Todavía no existe un posicionamiento claro sobre los efectos nocivos de algunos compuestos químicos de los que ya forman parte de la vida cotidiana, como el bisfenol-A, que se encuentra en muchos plásticos, o los retardantes de la llama que utilizan muchos tejidos. Son dos de los 75 compuestos recién incorporados al informe nacional sobre exposición humana a productos químicos, que desde 1999 lleva realizando el Centro para el Control de Enfermedades (CDC) y cumple su cuarta edición. Empezó con 212 productos químicos. Ahora ya se analizan casi 300.
Para realizar el estudio se han recogido muestras de orina y sangre de más de 2.500 estadounidenses repartidos por todo el país, de diferentes sexos y edades. El objetivo es determinar qué productos químicos logran penetrar en el cuerpo de los ciudadanos y en qué niveles. El informe destaca el bisfenol-A o BPA, ya que se encuentra en la orina del 90% de la población. Este producto se utiliza como componente de plásticos de uso común, muchos de uso alimentario, porque los hace más resistentes. Por ejemplo, forma parte del recubrimiento interior de algunas latas y de papeles para guardar alimentos. También se encuentra en cartuchos de impresoras, gafas e incluso en algunos biberones y chupetes.
En Canadá y en California hay un intenso debate para prohibir el uso del BPA, ya que algunos estudios apuntan a que ejerce efectos nocivos. En ratas y ratones se ha demostrado que interfiere en el ciclo hormonal natural, incluso con niveles muy bajos de exposición. El BPA puede actuar como disruptor endocrino, perturbar hormonas del desarrollo, estimular la pubertad precoz, afectar a la fertilidad, aumentar el número de adipocitos (células de grasa), inducir alteraciones precancerosas en las células e incluso favorecer la aparición de problemas de conducta. En el resto de EE UU también se ha debatido sobre la prohibición de este compuesto. En Europa “aún se considera que no hay suficientes conocimientos sobre sus efectos tóxicos”, afirma Miquel Porta, catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Autónoma de Barcelona y autor del único estudio de este tipo realizado en España, en Cataluña, inspirado en el modelo norteamericano.
El informe también revela que por las venas de casi todos los estadounidenses corre otro grupo de químicos presentes en la mayoría de hogares: los retardantes de la llama. Se utilizan en productos potencialmente inflamables, como tapicerías de sofás o colchones, tejidos para cortinas, en el salpicadero de algunos coches y en la carcasa de ordenadores. El BDE-47 es el retardante con mayor presencia en las muestras recogidas. Se acumula en el tejido graso de los seres humanos y se sospecha que actúan como disruptores endocrinos.
El informe también ha analizado por primera vez la presencia en sangre de mercurio, centrándose en bebés y en mujeres en edad reproductiva, entre 16 y 49 años. En la mayoría, el mercurio se encuentra presente, aunque en niveles diversos.
Otro metal, un tóxico que se puede considerar como un viejo conocido, el plomo, trae buenas noticias porque sus niveles han bajado. Según los datos recogidos entre 1976 y 1980, el 88% de los niños estadounidenses entre uno y cinco años presentaban niveles inaceptables de plomo en sangre, más de 10 microgramos por decilitro de sangre. Actualmente, el porcentaje de niños con niveles preocupantes de plomo en sangre se ha reducido hasta un 1,4%. La dieta, los alimentos y el agua son la principal fuente por la cual el plomo llega a los seres humanos. El estudio observa que se trata de poblaciones más desfavorecidas y que, por lo tanto, existe un claro gradiente social en cuanto a la exposición a este metal. Porta indica que la disminución también se debe a una menor presencia en el aire, sobre todo a raíz de la introducción de la gasolina sin plomo.
En el mundo, sólo Estados Unidos y Alemania realizan estudios de biomonitorización tan exhaustivos, explica Porta. En España, el informe hecho en Cataluña se basó en muestras de sangre y orina de 919 personas. Según sus resultados, todas las personas están contaminadas por al menos tres de los 19 compuestos analizados. Uno de los datos que llaman la atención es que los niveles de DDT (un pesticida que se prohibió en los años setenta) en Cataluña son superiores a los de EE UU. “En España se prohibió en 1977, y 30 años después todavía los encontramos en la sangre de la población, lo que demuestra que todavía está presente en la cadena alimentaria, sobre todo a través de los piensos que consumen los animales. El problema es que el organismo humano no lo excreta”, explica Porta.
Fuente: EL PAÍS
En Copenhague, la Organización Mundial de la Salud (OMS) esbozó una propuesta adicional, para pasar a hablar de “verdades incómodas” a “verdades convenientes”. El ex vicepresidente de EE.UU. Al Gore rindió un gran servicio al describir la incómoda verdad que plantean las decisiones a tomar en políticas de energía que podrían suponer una amenaza para el planeta. En los últimos 20 años, la OMS también ha reunido e informado sobre la evidencia de que el cambio climático pone en peligro la salud. De hecho, en 1992 la Convención Marco se basó en este tipo de advertencias, con el objetivo de evitar los “efectos adversos” sobre la salud humana y el bienestar, en el medio ambiente natural, y en las economías.
Pero creemos que ha llegado el momento de enviar mensajes más positivos. La transición que debemos hacer para enfrentar el cambio climático no debe ser vista como un coste económico doloroso, sino como una inversión valiosa a una forma más sostenible, más justa y más saludable para el futuro.
Desde la perspectiva de la salud, observamos una serie de aspectos positivos. El primero es que las políticas para mitigar el cambio climático pueden llevarse a cabo a través de los mecanismos existentes para la protección de la salud y el bienestar. El mes pasado, la Agencia de Protección Ambiental de los EEUU., determinó que el dióxido de carbono y otras emisiones de gases de efecto invernadero ponen en peligro la salud humana, y por lo tanto puede ser regulado de la misma manera que los contaminantes convencionales. El vínculo entre el cambio climático y la salud, y las leyes vigentes de protección de la salud, han pasado a ser la piedra angular que servirá de base para la regulación de los gases de efecto invernadero en todos los países.
La segunda es que, a corto y medio plazo, podemos proteger a las personas del cambio climático, y de esta forma aportar mejoras inmediatas en la salud. (…)
En tercer lugar, y quizás lo más importante, es que muchos de los cambios que tenemos que hacer para abordar el cambio climático podría traer grandes beneficios para la salud pública. Una serie de estudios, con el apoyo de la OMS y publicado en The Lancet a finales de 2009, ha cuantificado algunos de los beneficios directos en salud que podrían provenir de unas fuentes de energía más sostenibles, del transporte y de los sistemas agrícolas. (…)
Por lo tanto, los objetivos a seguir después de Copenhague son los de apoyar las políticas más eficaces. (…)
(…) los valores que deben guiar nuestra respuesta al cambio climático son los mismos que los que guían nuestro trabajo en salud pública; la unidad de acción para obtener una mayor calidad de vida, proteger a los más débiles, y mejorar la equidad. (…)
Fuente: CLIMATE
Los enfermos respiratorios crónicos y cardiovasculares principales grupos de riesgo
En invierno aumenta la proporción de partículas en suspensión, que agravan las enfermedades respiratorias.
Las partículas en suspensión penetran por las vías respiratorias y se acumulan en el sistema respiratorio.
Según la OMS (2006) 2 millones de personas mueren cada año por culpa de la contaminación del aire.
En España, 16 millones de personas respiran aire contaminado según los limites establecidos por la Comisión Europea
Según los expertos reunidos en la VII Reunión de Invierno Conjunta de las Áreas SEPAR, celebrada en Palma de Mallorca ayer, la contaminación atmosférica es una de los mayores problemas de salud a nivel local y mundial de la actualidad ya que favorece la aparición o agravamiento de enfermedades respiratorias o asociadas a ellas como las vasculares o los cánceres. En España se calcula que fallecen cada año 16.000 personas de muerte prematura relacionada con la contaminación al aire y según la Comisión europea se producen 370.000 muertes al año por esta causa en la zona europea. Según un estudio de la OMS de 2006 dos millones de personas mueren cada año a causa de la contaminación del aire y la mitad de estas muertes se produce en los países desarrollados a causa de la contaminación originada por industrias y tráfico.
El origen del problema se encuentra las emisiones originadas por la industria, las calefacciones y sobre todo el tráfico. Los principales contaminantes son las partículas en suspensión, el ozono troposférico y el dióxido de nitrógeno. “Cuando respiramos, respiramos mucho más que oxígeno, el aire contiene otros elementos que disminuyen la calidad del aire y tiene efectos nocivos en el medioambiente y la salud. Especialmente peligrosas son las partículas en suspensión a veces tan pequeñas que son capaces de penetrar en las vías respiratorias y desencadenar reacciones inflamatorias en los pulmones” afirma la Dra. Cristina Martinez, neumóloga y Coordinadora del Área de Enfermedades Respiratorias y Medio Ambiente de SEPAR.
El término “partículas en suspensión” abarca un amplio aspecto de sustanciaos suspendidas en el aire tanto de origen natural como artificial (polvo, hollín, polen, cadmio, sustancias químicas como ácido sulfúrico, petróleo, dioxinas, plaguicida.s…). El tamaño de las partículas sirve para clasificarlas y también para valorar su peligrosidad para la salud. Las PM 10 o partículas torácicas (10 micrones de diámetro) pueden penetrar hasta las vías respiratorias bajas, las PM2,5 o partículas respirables penetran en los pulmones y se depositan en los alvéolos disminuyendo la capacidad pulmonar. Las partículas ultrafinas pueden llegar incluso a la sangre.
Según la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica, niños, ancianos, personas con enfermedades respiratorias, especialmente asma y EPOC, y cardiovasculares son los principales grupos de riesgo ante la contaminación. Si en España, el sol y las altas temperaturas del verano aumenta la contaminación por ozono o smog fotoquímico, en invierno la falta de lluvias fuertes y vientos en amplias zonas del territorio español hace aumentar el nivel de partículas contaminantes en suspensión que permanecen más tiempo concentradas. En invierno también aumenta la combustión de materiales fósiles para la calefacción. Tampoco la estructura de las ciudades españolas con edificios altos y calles estrechas faculita la dispersión de partículas.
El informe de Ecologistas en Acción de 2008 señala que segundos valores limites establecidos en la Directiva 2008/50/CE, un 35% de la población española (16 millones de personas) respiran aire contaminado. Si se toman en cuenta las recomendaciones de la OMS el porcentaje se incrementa la 84% de la población (38 millones de personas).
La solución es reducir los niveles de contaminación atmosférica. “La adopción de medidas dirigidas a reducir la contaminación como la limitación de la velocidad en la ciudad y alrededores o el incentivo del uso del transporte público, se ha demostrado, en las ciudades que lo han estudiado, que va acompañado de un descenso de las exacerbaciones de enfermedades respiratorias y de la disminución del número de hospitalizaciones” afirma la Dra. Martínez.
Fuente: SEPAR
España quiere que la propuesta alternativa mejore los derechos de los ciudadanos comunitarios sin suponer un coste excesivo para el sistema público de Salud. Según la ministra española de Sanidad, Trinidad Jiménez, “habrá que empezar a trabajar de nuevo” sobre una directiva comunitaria.
El esquema que rechazó el Consejo el pasado diciembre incluía que los estados miembros devolvieran el precio pagado por los ciudadanos comunitarios residentes que decidieran recibir asistencia médica en otros países europeos.
España tratará de obtener durante su Presidencia una fórmula de compromiso para aprobar una directiva que “cumpla objetivos de equidad, solidaridad, igualdad y cohesión”, dijo la ministra.
No obstante, hasta que el nuevo comisario europeo de Sanidad, el candidato maltés John Dalli, entre en funciones y “se pronuncie sobre ello”, la presidencia española “tampoco podrá avanzar al respecto”, precisó.
Hoy por hoy, “Europa para los pacientes”, la campaña lanzada en septiembre de 2008, pone de relieve la importancia de trabajar junto con los Estados miembros y la puesta en común de información, conocimientos especializados y el intercambio de prácticas en una serie de ámbitos relacionados con el cuidado de la salud, como pueden ser las enfermedades poco frecuentes, el cáncer, la seguridad de los pacientes, la donación de órganos y trasplantes, la resistencia a los antibióticos y los derechos de los pacientes en la asistencia sanitaria transfronteriza, pero sin que aún se haya creado ninguna norma vinculante al respecto.
En su visita a Bruselas, Jiménez se ha reunido con con su homóloga belga, Laurette Onkelinx, y organizaciones como la Red Europea de Lucha contra la Pobreza, en el Año Europeo contra la pobreza y la Exclusión Social.
Fuente: Euroalert
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