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En mayo de 2005, con ocasión del 12 de mayo, Día Internacional de la Fibromialgia, del Síndrome de Fatiga Crónica y del Síndrome de Sensibilidad Química, se hizo público un manifiesto titulado Hagamos visible lo invisible, que iba dirigido al Ministerio de Sanidad. Han pasado casi tres años y siguen existiendo infinitas carencias en el ámbito de la Fibromialgia y del Síndrome de Fatiga Crónica, a pesar de ser enfermedades reconocidas en el marco del INSS y de haberse dado unos primeros pasos (intentos de tratamiento médico, algunas investigaciones, fuerte presencia asociacional, logro de unos compromisos básicos en Cataluña gracias a la presión de una Iniciativa Legislativa Popular firmada por más de 140.000 ciudadanos, …). Aún queda mucho camino por hacer. Los pacientes de Fibromialgia y Síndrome de Fatiga Crónica (en su mayoría mujeres), siguen siendo tratados en muchas consultas como enfermos psiquiátricos, y en ocasiones, aún hoy, se les acusa de estar fingiendo. (VER EL MANIFIESTO)

La epidemia global de desigualdad en salud tiene su origen en la crisis socio-ecológica del capitalismo

20 Noviembre, 2009

 

“…En todo ello, es muy importante darnos cuenta de que el bienestar de unos se compra al precio de la destrucción del planeta, y de la pobreza, el daño y la muerte de otros.”

 

 

 Hemos extraído algunos párrafos de la entrevista realizada a Joan Benach y Carles Muntaner, la cual está en formato pdf al final de este post.

 

 ”…Eso se refleja en la aparición de enfermedades como el asma, alergias, dermatitis, disfunciones hormonales y cáncer, pero también en enfermedades conocidas hace apenas dos décadas como el «síndrome de sensibilidad química múltiple», una enfermedad ambiental debida a la exposición a múltiples compuestos químicos a dosis muy por debajo de las que se dice tienen efectos dañinos en la población y que cursa con síntomas muy diversos (dolor, fatiga, cansancio, afonía, disnea, palpitaciones, pérdida de memoria, hipersensibilidad olfativa, náuseas, vómitos, molestias oculares, ansiedad, mareo, vértigo o alteraciones del sueño). Pero también hemos de pensar en la «fibromialgia», el «síndrome de fatiga crónica» o el llamado «síndrome de la guerra del Golfo», enfermedades que también parecen tener una estrecha relación con la exposición a sustancias químicas.”

 

 

 

 

“…Se habla de esas sustancias y de esos productos como si fueran imprescindibles, pero además como si fueran seguros y como si existieran los niveles de control adecuados, cuando en realidad no son seguros ni hay esos medios. El camino no es fácil pero hay que actuar sin demora. Pensemos que son empresas que tienen un enorme poder, que presionan y compran gobiernos, que pagan a empresas de relaciones públicas para realizar campañas que convenzan al público de que los productos químicos son seguros, que la vida es imposible sin ellos o de que sus empresas favorecen la salud, el medio ambiente y a la comunidad en general. Ya hay muchos estudios que muestran cómo esas empresas falsifican datos, manipulan investigaciones, cooptan investigadores para defender sus intereses, atacan a científicos independientes, presionan, reprimen, o incluso eliminan a sindicalistas, y en realidad a cualquiera que se oponga de forma demasiado obstinada a sus intereses.”

 

“…En resumen, es necesario apostar por un tipo de sociedad socialista alternativa al capitalismo, que tome a la vez muy en serio la ecología y la autocontención de la producción de ciertos bienes, a la vez que aumenta la producción de otros recursos que necesitamos, y que se preocupa de mejorar en forma equitativa el potencial cultural, espiritual y la salud de todos los seres humanos.”

 

 

Entrevista a Joan Benach y Carles Muntaner.pdf

 

 

 

 

Fuente: Redibec

 

 

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Colaboración de Manuel Alejandro Palacios