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En mayo de 2005, con ocasión del 12 de mayo, Día Internacional de la Fibromialgia, del Síndrome de Fatiga Crónica y del Síndrome de Sensibilidad Química, se hizo público un manifiesto titulado Hagamos visible lo invisible, que iba dirigido al Ministerio de Sanidad. Han pasado casi tres años y siguen existiendo infinitas carencias en el ámbito de la Fibromialgia y del Síndrome de Fatiga Crónica, a pesar de ser enfermedades reconocidas en el marco del INSS y de haberse dado unos primeros pasos (intentos de tratamiento médico, algunas investigaciones, fuerte presencia asociacional, logro de unos compromisos básicos en Cataluña gracias a la presión de una Iniciativa Legislativa Popular firmada por más de 140.000 ciudadanos, …). Aún queda mucho camino por hacer. Los pacientes de Fibromialgia y Síndrome de Fatiga Crónica (en su mayoría mujeres), siguen siendo tratados en muchas consultas como enfermos psiquiátricos, y en ocasiones, aún hoy, se les acusa de estar fingiendo. (VER EL MANIFIESTO) |
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ESTE DOCUMENTO NOS HACE PLANTEARNOS ALGUNAS CUESTIONES RESPECTO AL ABORDAJE EN NUESTRO PAÍS DE LAS ENFERMEDADES EMERGENTES COMO LA FIBROMIALGIA, EL SÍNDROME DE FATIGA CRÓNICA Y LA SENSIBILIDAD QUÍMICA MULTIPLE.
FIBROMIALGIA
La fibromialgia en una enfermedad que explica la existencia de personas con dolor generalizado, persistente e idiopático, y que se ha definido como un proceso reumático crónico no inflamatorio que afecta a las partes blandas del aparato locomotor.
El 80-90% de los enfermos presentan astenia para realizar trabajos sencillos (“estoy siempre cansado”). Alrededor del 70% presentan sueño no reparador (“me levanto como si me hubieran dado una paliza”, “me levanto más cansado”). Con muchísima frecuencia se asocia a trastornos psíquicos (ansiedad, depresión y estrés psíquico)
Existe alodinia por lo que la presión en determinadas zonas del cuerpo desencadena el dolor. Estos puntos característicos de dolor a la presión se denominan puntos gatillo o tender points, que son nueve pares de puntos distribuidos en áreas no articulares (ver figura). Estas zonas no son específicas de ninguna estructura articular y en individuos normales no son dolorosas a la presión. Los enfermos también se quejan de dolor a la palpación de otras áreas. Los puntos gatillo son los siguientes:
El examen de estos puntos gatillo se hace con una presión firme y mantenida, de unos 4 kg aproximadamente, realizada con el pulpejo del dedo pulgar o con un dolorímetro; la aparición del dolo se acompaña de gestos faciales o movimientos de retirada.
Respecto a los cuestionarios utilizados en la valoración de los pacientes con fibromialgia, el dolor se mide por una escala analógica visual (EAV), en la que el paciente señala con una línea perpendicular en el lugar en el que considera que se encuentra su grado de dolor. La capacidad funcional se mide mediante la utilización de cuestionarios como el FIQ (Fibromyalgia Impact Questionnaire)
Educación sanitaria: el paciente debe conocer que la fibromialgia es un síndrome muy común en la población, que no tiene riesgo vital ni tampoco de degeneración muscular ni articular, por lo que no produce deformidades ni incapacidades graves. También debe de saber que no tiene curación conocida ya que aunque se dispone de tratamientos que mejoran los síntomas, una remisión completa sólo se consigue en menos del 25% de los casos, y aún así son muy frecuentes las recidivas. No se debe de achacar exclusivamente el problema a las manifestaciones psiquiátricas, ya que puede hacer que los enfermos se sientan culpables de no poder controlar sus emociones.
Valoración de factores psicológicos: deben discutirse los posibles desajustes familiares o laborales presentes, pero sin crear excesiva dependencia del médico, ya que es el propio enfermo el que debe tomar la responsabilidad de controlar el estrés. Si existe una enfermedad psiquiátrica (depresión, ansiedad o crisis de pánico) debe de recibir su tratamiento específico. El tratamiento cognitivo-conductual es la intervención psicológica que ha demostrado una mayor eficacia para el tratamiento de la ansiedad y la depresión, el dolor crónico y la fibromialgia.
Ejercicio físico: la mayoría de los pacientes tienen una mala condición física y ello puede perpetuar el dolor, por lo que se les recomienda que realicen regularmente ejercicios aeróbicos de baja intensidad (andar rápido, bicicleta, natación en piscinas de agua caliente) e iniciados de forma progresiva. Presenta un efecto beneficioso por si mismo sobre el dolor, la salud mental en términos generales, el grado de ansiedad y el impacto global que la enfermedad produce sobre la vida del paciente. También pueden ser útiles programas fisioterápicos que potencien la musculatura, con aplicaciones de calor y masaje.
Tratamiento farmacológico: está dirigido a la mejoría de determinados aspectos de la fibromialgia y no a la curación de la misma. Tal y como se expresa en el primer Documento de Consenso sobre el tratamiento de la fibromialgia publicado por la Sociedad Española de Reumatología (SER), se analizan los fármacos más utilizados y el grado de evidencia de los mismos:
Por todo ello, la SER dicta unas recomendaciones sobre los fármacos de elección que pueden utilizarse, y la dosis para tratar las principales manifestaciones de los pacientes con fibromialgia (tabla adjunta), teniendo en cuenta un uso racional del consumo de fármacos.
Medicinas complementarias: existen algunos estudios sobre acupuntura, homepatía y masajes, si bien no permiten obtener conclusiones definitivas sobre su eficacia en el tratamiento de los pacientes con fibromialgia.
Crofford LJ, Demitrack MA. Evidence that abnormalities of central neurohormonal systems are key to understandin fibromyalgia and chronic fatigue síndrome. Rheun Dis Clin North Am 1996; 22: 267-284
Rivera J, Alegre C, Ballina FJ, Carbonell J, Carmona L, Castel B, Collado A, Esteve JJ, Martínez FG, Tornero J, Vallejo MA, Vidal J. Documento de consenso de la Sociedad Española de Reumatología sobre fibromialgia. Reumatol Clin 2006; 251: 555-566
Wolfe F, Smythe HA, Yunus MB, et al. The American Collage Rhematology 1990. Criteria for the classification of Fibromyalgia. Arthritis Rheum 1990; 33:160-172
Wolfe F, Anderson J, Harkness D, Bennet RM, Caro XJ, Goldenberg DL et al. A prospective, longitudinal, multicenter study of service utilization and cost in fibromialgia. Arthritis Rheum 1977; 40: 1560-1570.
Alvarez Lario B, Alonso Valdivieso JL, Alegre López J. Fisiopatología del dolor en el síndrome de fibromialgia: en el umbral de su comprensión. Med Clin (Barc)1999; 112: 621-630
Fuente: FUNDACION ICOMEM
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